Cuarenta y seis cadáveres han alcanzado nuestras orillas en los últimos doce meses, a los que habría que añadir los que han aparecido en lo que va del recién estrenado año. Desde el MDyC manifiestan que “son cifras desoladoras de vidas humanas, que en un intento desesperado de alcanzar un futuro, han quedado truncadas en nuestras aguas, vidas de las cuales en muchas ocasiones se desconoce incluso su identidad, sin familias que puedan despedirlas, sin posibilidad de repatriación, en definitiva, un drama humanitario que se agudiza cuando a estos cadáveres ni siquiera se les puede dar una despedida digna.”