El clonazepam, comercializado entre otras marcas como Rivotril, es una benzodiacepina de uso médico (principalmente en neurología) cuyo efecto sedante ha convertido este fármaco en una moneda de cambio del mercado negro. En la frontera sur, y especialmente en el entorno de Ceuta, su desvío ilícito se ha consolidado como un fenómeno paralelo al narcotráfico “clásico”: pastillas que salen hacia Marruecos.