Cuando en estos meses vamos teniendo conocimiento de que, presuntamente, se regalan Masters, se hacen constar en el curriculum titulaciones que no se tienen, o se plagia a destajo en trabajos para obtener algún título por personas de las altas esferas de la política, lo primero que pienso no es en la gravedad del hecho, que también, sino en los estudiantes que tiene títulos de esa universidad de la que parecen proceder casi todos esos “regalos”; porque esta situación pone a la altura del betún las titulaciones de miles de estudiantes conseguidas con ímprobo esfuerzo personal y familiar. Ellos son las principales víctimas de estos supuestos fraudes, una cuestión que suele olvidarse o diluirse debido a la enorme gravedad y trascendencia de lo acontecido.
