Hace unos días pude ver a través de los medios de comunicación una manifestación de cazadores muy molestos con la existencia de un sector de la población, cada vez más grande, que opina que la caza es un asesinato, que los animales son seres vivos que sienten, que hay que respetarlos y no matarlos, y que la actividad cinegética debería prohibirse. A groso modo se podría decir que estaban molestos con aquellas personas que tienen una forma de pensar muy diferente a las suyas.
