Coger a una mujer en un descampado, pegarle una paliza, meterla en un coche y violarla brutalmente, es lo que menos suele pasar. Cada ocho horas una mujer es violada sin que tenga que darse los factores anteriores. Lo que suele existir es una actitud de amenaza, a veces muy sutil, que hace que la mujer no plantee mucha resistencia por miedo a una consecuencia grave, o una situación de poder y control. Se llama cultura de la violación, algo tan normalizado en la sociedad como aceptado y justificado, que hace que las mujeres siempre tengamos que defendernos ante nuestras acciones y las acciones de los demás. Para que quede claro, yo como mujer puedo buscar perfectamente el sexo, provocar, atreverme a hacerlo con varios hombre, pero si en el último minuto digo que no, es no.
