La ambición de Pedro Sánchez no conoce límites y lo que es peor hace daño a España. Con unos habla de plurinacionalidad y con otros de unidad de España. Sánchez se reúne hoy con los tres partidos de la izquierda radical: Podemos, Compromís e IU. Lo hace a pesar de que Pablo Iglesias no ha renunciado, tal y como exigía el acuerdo del Comité Federal del PSOE, al referéndum de autodeterminación de Cataluña. El PSOE va a tratar de acordar un programa de investidura con toda la izquierda radical que, de llevarse a cabo, supondría un aumento brutal del gasto público a costa de los contribuyentes y de las pequeñas y medianas empresas. Sentarse a negociar con quienes proponen imposibles es un muy mal indicio. Además, esta hipotética alianza con Podemos requiere -y Sánchez es consciente- del apoyo de los secesionistas catalanes.
