El Gobierno de la Ciudad tiene la lección muy bien aprendida y no hay quien le saque de sus cuatros frases ensayadas, de sus convenios vitalicios, o de sus proyectos de fábulas que vende y luego no ejecuta. Me atrevo a opinar que la mayoría de la población ceutí vive alejada de los movimientos políticos, salvo quienes pasan necesidades o viven del cuento de la lechera, en este caso del cuento del Partido Popular. Es normal que quienes no tienen para comer acaben flemáticos por la participación, pero lo que no es corriente es que quienes tienen la capacidad de hacer conmutar la realidad vivan en un túnel opaco y sin luz. Cuando esto ocurre, algo estaremos haciendo mal.
