Miedo me da cuando algún trabajador autónomo, pequeño empresario, recibe la visita de la Inspección de Trabajo. La mayoría de ellos son emprendedores que luchan por hacerse un hueco en el mundo laboral, empresarial, que le permita salir adelante con su familia para poder así comer, cubrir todas sus necesidades y formar parte de la sociedad en la que vive y hacerlo con dignidad. Todo ese enorme esfuerzo que para la mayoría supone endeudarse por mucho tiempo, hipotecarse, etcétera, puede correr grave peligro tras dicha visita.
