El sabio hindú Chanakya decía que el verdadero amigo es el que te acompaña hasta el día de tu funeral, y Dios me ha dado esa oportunidad con Juan. He tenido la gran fortuna de conocer a Juan de la Peña. Han pasado ya 24 años desde que recién terminada la "mili" me recomendaron que fuera a pelarme a una nueva peluquería llamada Yuventu. Además de la agradable personalidad de Juan y sus grandes dotes profesionales, la primera visita fue muy especial, pues este local (no el actual) se encontraba donde yo en mi época de la EGB, iba a recibir clases particulares de la señorita Maribel. Desde aquel lejano verano de 1990 hasta la fecha del viernes 3 de octubre de 2014 (¿dos días antes de su muerte?) se forjo una relación que sobrepaso con creces la de cliente y peluquero, creándose una amistad sincera, siendo a veces él mi confidente y otras yo él suyo. A pesar de llevar veinte años escribiendo artículos y haber publicado una docena de libros, me encuentro ante mi escrito más difícil de empezar y complicado de terminar. Tratando de mantener el equilibrio de mis emociones y reprimiendo mis gritos pidiendo justicia, escribo esta carta "In Memoriam" en recuerdo de mi amigo Juan de la Peña.
