Los políticos, además de parecer honrados, deben serlo
La Delegación del Gobierno, en el ejercicio de su mano dura para poner fin al caos en la frontera del Tarajal, se ha metido en un berenjenal para el que no estaba preparada. Y es que, aunque la responsable de la plaza de los Reyes tiene buenas intenciones al intentar dignificar las condiciones laborales de las empleadas del hogar de Marruecos que prestan sus servicios en Ceuta, ha metido la pata hasta el fondo con el follón que se está liando a la hora de tramitar los permisos de trabajo.
Hace unos días el consejero de Gobernación, Jacob Hachuel, entonaba el mea culpa en el conflicto de las horas extra de la Policía Local por no haber sabido establecer los canales de comunicación y haberse tenido que enterar por la prensa.
Ceuta ha experimentado, este fin de semana, un aumento considerable en cuanto a visitas de turistas marroquíes se refiere. Durante las jornadas del viernes y el sábado las calles se vieron repletas de visitantes que, aprovechando, la fluidez de la frontera, aprovecharon para hacer sus compras en la ciudad.