Hay momentos en los que las cifras dejan de ser simples estadísticas y se convierten en una llamada de auxilio. Lo ocurrido en Ceuta durante las últimas semanas es uno de ellos. Los 33 millones de euros de pérdidas calculados por la Cámara de Comercio dibujan una realidad que debería sacudir a todas las administraciones: el tejido productivo de la ciudad está sufriendo un golpe de una magnitud extraordinaria y todavía no se vislumbra con claridad dónde estará el límite.
