Hay momentos en los que las palabras sobran y los hechos hablan por sí solos. Que un guardia civil desplegado en Ceuta haya contraído sarna en el marco del dispositivo activado para hacer frente a la crisis migratoria no puede despacharse como un simple incidente sanitario. Es la consecuencia de unas condiciones de trabajo que llevan demasiado tiempo siendo denunciadas y ante las que el Gobierno parece haber elegido mirar hacia otro lado.