En la actualidad, resulta imposible ignorar la creciente falta de civismo que observamos en nuestras comunidades. Parece que el respeto por el espacio público, el medio ambiente y los demás ciudadanos han llegado a unos límites insospechados. En particular, la dejadez en la limpieza y el incumplimiento de las normas básicas de convivencia, como recoger las heces de las mascotas, son señales alarmantes de un problema que afecta profundamente la calidad de vida de todos.