Pedro Sánchez ha decidido relevar a Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización del PSOE, y lo ha hecho apostando por Rebeca Torró, una dirigente con perfil técnico, fiel al sanchismo y sin grandes estridencias. Hasta ahí, todo normal. Lo curioso —y a la vez revelador— es que la nueva secretaria no llega sola, sino acompañada de tres adjuntos, lo que sugiere que su poder estará más bien compartido, o mejor dicho, vigilado. Una estructura que recuerda más a un comité de control que a una apuesta decidida por una sola persona.