El recién elegido presidente del Gobierno, Juan Vivas, ha dado a conocer su plan para articular su gobierno en seis consejerías, reduciendo así el número de departamentos gubernamentales de ocho a seis. Esta medida, en principio, parece un paso en la dirección correcta, ya que puede agilizar la toma de decisiones y optimizar la gestión del ejecutivo. Sin embargo, es crucial analizar la composición de la anunciada estructura de apoyo para determinar si realmente supone un cambio sustancial o simplemente más de lo mismo.