El rey de Marruecos ha dado muestras de su gran tiranía, jugando con las emociones de sus propios ciudadanos, de sus menores, alentándoles, trasladándoles y engañándoles para que asaltaran Ceuta para conquistarla, metiéndolos directamente en la boca del león, mientras él hace caja para seguir aumentado su fortuna y mientras mantener a su pueblo oprimido y sumido en la miseria.