¿Cuánto más hay que aguantar? Es lamentable que las autoridades competentes sólo intentan buscar soluciones cuando los problemas prácticamente se han ido de las mano, y es lo que está pasando con el vandalismo en el Príncipe.
¿Cuánto más hay que aguantar? Es lamentable que las autoridades competentes sólo intentan buscar soluciones cuando los problemas prácticamente se han ido de las mano, y es lo que está pasando con el vandalismo en el Príncipe.
La situación en el seno de CCOO comienza a volverse insostenible gracias a la inconsciencia de un caduco sindicalista que, pese a que no lo quiere nadie, sigue aferrado al único sillón que le queda para intentar seguir manipulando con su demagoga verborrea a los cortos de mentes que todavía se dejan engañar por el señor Aróstegui, quien es capaz de autodefinirse como cristiano o musulmán y atacar a ambas comunidades a la vez.
Tanto se está militarizando el partido Vox en Ceuta que su actual presidente, Juan Sergio Redondo, ha adquirido uniformes para cuando sus miembros tengan que acudir a cualquier tipo de acto institucional o ante la justicia.
La maldad que encierra el presidente Vivas es quizás para algunos desconocido, pero para otros no tanto. No hace mucho, el señor Vivas lanzaba que no se volvería a presentar a las elecciones, pero todo esto no es más que un juego del presidente de la Ciudad y del PP que lanza este mensaje para ver y estar pendiente de las repercusiones y comentarios que surjan alrededor del mismo y así baremar si finalmente le merecería la pena presentarse o no, además de ser una manera de lanzar el cebo para ver quien es el primero que, desde dentro del PP, se posiciona para recoger su testigo.
Lo del partido Vox en Ceuta es de traca, ya que lejos de ser un partido cohesionado, unido, donde sus integrantes comparten pensamientos e ideologías, parece más bien un cortijo o una torre de Babel, donde cada uno tiene sus propias ideas y no hablan el mismo idioma.