El 27 de enero de 1945, soldados soviéticos del Ejército Rojo liberaron el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, ubicado en la Polonia ocupada por los nazis. Lo que encontraron allí fue un testimonio espeluznante de la barbarie humana: cadáveres, un hedor insoportable y 7.500 prisioneros famélicos, abandonados tras la huida de los nazis. Este lugar, que Adolf Hitler diseñó como parte de su estrategia de limpieza étnica, se ha convertido hoy, 80 años después, en el paradigma del genocidio nazi y un símbolo de la memoria histórica.