En el marco de un consumo sostenible, las reparaciones de los aparatos deberían ser un recurso habitual. Sin embargo, uno de cada diez consumidores nunca lleva a reparar sus productos averiados y otros ocho lo hacen en muy contadas ocasiones, apunta una reciente encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). El elevado precio de la reparación frente a lo que cuesta un aparato nuevo es la principal razón para no hacerlo; pero también lo son las posibles esperas, la falta de confianza con el servicio técnico o el desconocimiento sobre a dónde dirigirse.