La Campana “La Milagrosa”, que durante setenta años acompañó a los heridos y enfermos del Hospital Militar O´Donell y a toda la barriada, vuelve a tañer en el Museo Histórico Militar “El Desnarigado”.
La Campana “La Milagrosa”, que durante setenta años acompañó a los heridos y enfermos del Hospital Militar O´Donell y a toda la barriada, vuelve a tañer en el Museo Histórico Militar “El Desnarigado”.
Lo de la invasión de mayo, sino fuera por sus dramáticas consecuencias para el futuro de Ceuta, empieza a parecerse cada vez más a un sainete cuajado de humor negro. Las peripecias de nuestras autoridades, locales y nacionales, para tratar de devolver a Marruecos a los cientos de súbditos menores de edad que su Gobierno empujó a nuestras costas con la intención de colapsar definitivamente nuestra ya de por sí atribulada ciudad, moverían a la risa si no fuese porque su fracaso es el de todos y trasmite un mensaje devastador para la seguridad y la confianza.
En Monesterio, Badajoz está este Museo sobre el Jamón Ibérico de bellota, dividido en dos plantas donde se puede visitar el ecosistema natural más el proceso de creación-invención del jamón.
Aún suenan en mi cabeza esos aplausos que como cada día, puntuales a las ocho de la tarde tenían lugar en todas las ventanas y balcones de pueblos y ciudades de nuestro país. Todos ellos a la vez se convertían en uno solo que abrigaba en su interior esperanza y amor hacia los demás.
Desde el 23 del mes pasado que recibí contestación de la Consejería de Servicios Sociales a mi escrito presentado en el Registro electrónico de la ciudad solicitándole audiencia, me estoy intentado contener. En mi escrito le pedía información sobre los billetes de barco para los que no residimos en Ceuta y que tenemos algún familiar directo dependiente en Ceuta.