¿Puede que a usted o a mí, o a su vecino, no le gusten los que están defendiendo o promocionando una Autoridad Política Mundial, sea el Papa Francisco I, sea Juan XXIII, sea Benedicto XVI, sea Soros, sea Rockefeller, sea Bill Gates, sean los organismos interpuestos, como la Trilateral, el Club Bildeberg, etc., pero usted y yo y su vecino debe pensar, que es mejor o qué podría ser mejor para su biznieto y su nieto…? ¡Esta es la cuestión…!
