Al atravesar el dosel de su puerta el de Portoplano aquella tarde, aquel paseo por su interior y por el exterior de su lugar, intentaba comprender y entender, los ilimitados porqués que captaba en la existencia humana, en la vivencia humana. Especialmente, era consciente, no solo de las preguntas que conocía, que había heredado de milenios, que quizás alguna había descubierto él, pero sobretodo se preguntaba cuántas cuestiones ni siquiera la humanidad todavía no se había planteado.
