Se podría indicar o expresar o decir, de forma suave, que el siglo veinte se experimentó de forma masiva, sobre el tema de Dios, la religión y temas metafísicos, una persecución mundial, al menos por parte de algunas ideologías, y en algunos continentes como jamás, quizás ni siquiera las antiguas persecuciones romanas sobre el cristianismo son parangonables.
