Ante la desesperación de ver a mi marido casi 40 días en la UCI, me dirijo a la opinión pública con objeto de hacer un llamamiento y alzar mi voz para solicitar su evacuación a un centro sanitario de la Península. Tras muchos intentos de hablar con los intensivistas y no obtener respuesta por parte de ellos, tomo la decisión de hacer pública la situación de mi familia.
