¿Quién no ha sentido sueño o cansancio al conducir durante un largo viaje? ¿Quién no se abstraído en sus pensamientos, se ha distraído contemplando el paisaje o ha manipulado el GPS en marcha? Parecen conductas normales, pero no lo son. Al volante, un segundo es tiempo suficiente para que la vida de una persona cambie para siempre.
