Doy mi palabra y expreso mi parecer y pensamiento aunque quizás no debiera, pero es que me duele como aficionado al fútbol y como defensor a ultranza del deporte femenino y la igualdad en todos los aspectos de la vida. El fútbol femenino ceutí es un barco a la deriva, sin rumbo y al parecer abandonado a su suerte. Habitualmente las líneas de esta columna van dirigidas a felicitar, desear suerte o animar a los equipos ceutíes, que, de una manera u otra, derrochan trabajo y esfuerzo por los cuatro costados, pero en esta modalidad tanto clubes como instituciones no saben gestionar la situación.