A veces lo más sencillo es también lo más eficaz. Lavarse las manos, una acción cotidiana que muchos hacemos casi sin pensar, puede ser la diferencia entre mantenernos sanos o caer enfermos. Así lo recuerdan las enfermeras, que insisten en que un correcto lavado de manos previene hasta la mitad de las enfermedades infecciosas más comunes. Y no es un mensaje nuevo, pero sí uno que conviene repetir tantas veces como haga falta.
