Hay días en los que el corazón se llena de ganas, pero el cielo no acompaña. Este Martes Santo, Ceuta se quedó con el alma en vilo, mirando al cielo y esperando un milagro que no llegó. El viento soplaba con fuerza y la amenaza de lluvia fue suficiente para que la Hermandad del Encuentro decidiera, con dolor y responsabilidad, no salir en procesión. No fue una decisión fácil, pero sí fue sabia. Porque cuando se quiere tanto a un Titular, se le cuida por encima de todo.
