Las llamadas brigadas verdes han sonado con fuerza en los últimos tiempos, presentándose como la solución mágica para muchos de los males de nuestras ciudades: limpieza, mantenimiento, incluso jardinería sostenible. Pero tras ese barniz de buena voluntad, hay un detalle que no se puede ignorar: ningún técnico ha informado favorablemente su incorporación a las sociedades municipales. Y cuando todos los informes técnicos dicen lo mismo —o directamente no existen—, quizá sea momento de preguntarse por qué.