En la noche del viernes nuestra ciudad volvió a vivir un nuevo asalto de los inmigrantes. Unos 80 subsaharianos se lanzaron corriendo hacia el espigón del Tarajal, muchos se lanzaron al agua y trece de ellos lograron entrar nadando. Y nadie, de los que habitualmente cacarean con estos asuntos, ha dicho absolutamente nada.