Caminar por Santos Vilela se ha convertido en una prueba de paciencia. Acumulación de basura, enseres abandonados y desperdicios por doquier dificultan el tránsito de los vecinos y manchan la imagen de nuestra ciudad. Lo más preocupante no es solo la suciedad, sino la sensación de abandono que sienten quienes viven allí, una dejadez que señala con claridad a las autoridades locales.