Si algo ha podido quedar patente en los últimos meses es que la zona de embolsamiento se ha hecho imprescindible para esta ciudad y la prueba de ello es que a pesar de las obras que se están llevando a cabo en la N-352, la elevada afluencia de turistas marroquíes, el trasiego de coches patera, etc, la zona de embolsamiento ha sido capaz, a veces casi hasta el punto del colapso, de poder gestionar la elevada afluencia de vehículos y logrando así una fluidez en una zona que se hubiera visto muy afectada por esta cuestión.