Hay políticos que confunden la gestión con la propaganda. Y las recientes declaraciones de Javier Padilla en el Senado son un claro ejemplo de ello. Mientras los sindicatos sanitarios de Ceuta y Melilla habían decidido congelar las movilizaciones para dar una oportunidad al diálogo, el secretario de Estado optó por sacar pecho y vender una realidad idílica que poco tiene que ver con la que viven a diario los profesionales de la sanidad.