A ciertas alturas de una actividad, exige y se exige una autoevaluación, por la persona que la realiza, en este caso el autor, por respeto, a los interlocutores, a quienes se dirige, el potencial lector.
A ciertas alturas de una actividad, exige y se exige una autoevaluación, por la persona que la realiza, en este caso el autor, por respeto, a los interlocutores, a quienes se dirige, el potencial lector.
Podemos, en términos generales, dividir la historia del Cuerpo de Intendencia tanto en Ceuta como en el resto de la Nación en tres periodos, según su organización, composisión y cometidos asignados al mismo en cada uno de ellos:
Llevo ya unos cuantos años danzando por estos mundos de Dios, y conozco a mucha gente de muchos lugares. Como por ejemplo a Fermín, un funcionario malagueño amigo mío que trabaja como profesor de Secundaria, Gonzalo, un juez madrileño con el que hice el Camino de Santiago hace casi cuatro décadas ya, o Juan, compañero de la mili que emigró a Estados Unidos y montó un negocio de hostelería que le ha ido muy bien y del que ha llegado a abrir diez locales. De vez en cuando nos reunimos, y nuestras conversaciones son bastante apasionadas.
Cuando el interés político prima sobre el interés general los grandes damnificados siempre son los ciudadanos, y en esta ocasión quienes residen en la Comunidad Autónoma de Madrid. Quisiera comenzar mi artículo recordando que el confinamiento declarado por barrios en Madrid se amparaba en una ley orgánica que habilitaba a las Administraciones a restringir derechos fundamentales, mientras que el cierre de Madrid ordenado por el Ministerio de Sanidad liderado por el filósofo Salvador Illa se basa en el artículo 65 de la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud de 2003, que según los magistrados del TSJM no permite limitar la libertad de movimientos de los ciudadanos.
¿Se está gestionando mal la pandemia? La respuesta es sin dudas ¡sí! pero existen matices y consideraciones. Entre ellas la más importante es la politización absoluta de la crisis. ¿Responsables? ¡Todos! Pero cada uno con su grado de responsabilidad. La derecha y la ultraderecha la máxima.