Mi patria, la libertad. Mi bandera, la diversidad. Lo digo un 21 de Mayo, un día cualquiera para algunos pero, no lo es. Por dos motivos: interculturalidad y di-versidad. Y por un objetivo común: la diversidad cultural, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la define como “el patrimonio común de la humanidad, fuente de renovación de las ideas y las sociedades que nos permite abrirnos a los demás y concebir nuevas formas de pensar”.
