El día 26 de junio no puede ser un domingo más. No es una fecha donde lamentablemente nos obligan a molestarnos y distraernos de nuestro merecido descanso. El rato que utilicemos en cumplir con nuestra responsabilidad ciudadana merecerá la pena. Hubiera sido deseable que no se hubiera producido, pero en democracia la ciudadanía tiene un cometido, que afortunadamente es saludable para el presente y el futuro de nuestro país.
