Queridos lectores, el delegado del Gobierno en Ceuta ha tenido la gentileza de iluminarnos con una verdad de Perogrullo: “apenas tenemos margen para bajar el combustible por el IPSI”. ¡Qué alivio saberlo! Como si en la Ciudad Autónoma alguien creyera que un simple garabato en un despacho local bastaría para domar los precios del surtidor. El IPSI, ese artefacto fiscal nacido de la Ley 8/1991, ya coquetea con su mínimo del 0,5% en hidrocarburos, y tocarlo más requiere el beneplácito de Hacienda en Madrid. Jurídicamente intachable; políticamente, un suspiro de resignación envuelto en protocolo.
