El colegio Príncipe Felipe se encuentra sumido en una profunda depresión. La situación es insostenible- En estas condiciones es literalmente imposible desarrollar cualquier acción educativa, cuya ejecución requiere unas condiciones mínimas de estabilidad emocional de las personas que la tienen que implementar. El claustro (junto con el resto de personas trabajadoras que prestan allí sus servicios) se encuentra en un estado de crisis emocional colectiva insoportable e irreversible.
