En pleno 2025, seguimos atrapados en la obsesión de decidir qué pueden y no pueden llevar las mujeres en su propio cuerpo. Eso sí, siempre en nombre de la libertad, la igualdad y la modernidad. Y ¿Para cuándo dejar de cosificar el cuerpo de las mujeres y de dictar cómo deben vestirse para ser aceptadas por la sociedad? Porque, al parecer, si una mujer musulmana decide llevar hiyab, alguien más tiene que venir a salvarla de su propia elección.
