Ya va siendo hora de que alguien diga las cosas claras: la Casa de Ceuta en Algeciras no puede seguir dirigida por gente que ni es ceutí ni entiende lo que significa serlo. No se trata de cerrar puertas, sino de abrir los ojos. ¿Cómo va a representar nuestras costumbres, nuestras fiestas o nuestra forma de sentir alguien que no ha vivido ni un Corpu, ni una mochila, ni un San Antonio, unas Navidades, un día de Ceuta o una Semana Santa ceutí?
