Que en Ceuta se destine casi la mitad del presupuesto anual al pago de las facturas del hogar es, cuanto menos, alarmante. Luz, agua, butano y otros gastos básicos han alcanzado un nivel asfixiante para las familias ceutíes, que ven cómo cada mes es más difícil llegar a fin de mes sin recortar en necesidades esenciales. En un contexto en el que la inflación y los precios no paran de subir, este 45% no solo refleja una cifra, sino un obstáculo que ahoga la calidad de vida de los ceutíes.
