No hace falta consultar encuestas para darse cuenta de que la vivienda se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para los ciudadanos. El último barómetro del CIS lo confirma: en apenas un mes, la preocupación por este problema ha subido seis puntos y se acerca peligrosamente a los niveles de 2007, cuando la burbuja inmobiliaria estalló con consecuencias devastadoras.
