La Sentencia
Typography
0
0
0
s2smodern

Este martes toca volver al colegio. Mochilas preparadas, profesores en sus aulas, trabajadores regresando a sus puestos y miles de familias intentando recuperar una normalidad que, en Ceuta, hace tiempo que dejó de ser normal. Y quizá la mejor noticia que podamos pedir es tan sencilla como preocupante: que no pase nada. Que ningún alumno, ningún docente ni ningún trabajador tenga que vivir una situación que nunca debería producirse dentro o en las inmediaciones de un centro educativo.

Este martes toca volver al colegio. Mochilas preparadas, profesores en sus aulas, trabajadores regresando a sus puestos y miles de familias intentando recuperar una normalidad que, en Ceuta, hace tiempo que dejó de ser normal. Y quizá la mejor noticia que podamos pedir es tan sencilla como preocupante: que no pase nada. Que ningún alumno, ningún docente ni ningún trabajador tenga que vivir una situación que nunca debería producirse dentro o en las inmediaciones de un centro educativo.

Desde aquel 30 de julio, cuando más de 80.000 personas cruzaron desde Marruecos en una entrada sin precedentes, Ceuta no ha conseguido recuperar completamente la calma. Han pasado semanas y todavía seguimos hablando de inseguridad, de incidentes, de personas deambulando por las calles y de una ciudad que continúa pagando las consecuencias de una crisis que desbordó todos los mecanismos previstos. Mientras tanto, la sensación de muchos ceutíes es que las instituciones han reaccionado tarde, mal y, en ocasiones, mirando hacia otro lado.

Ahora comienza el curso y no vale aquello de cruzar los dedos y esperar que la suerte haga su trabajo. La seguridad de los centros educativos no puede depender de la fortuna. Si existe cualquier riesgo, las administraciones tienen la obligación de anticiparse, reforzar los medios y garantizar que colegios e institutos sean lugares seguros. No después de que ocurra una desgracia. Antes.

Y si, Dios no lo quiera, sucede algo grave, habrá que pedir explicaciones y asumir responsabilidades. No será momento de comunicados solemnes, visitas de urgencia ni discursos prometiendo que “se está trabajando”. Quienes tengan responsabilidades políticas deberán responder ante los ceutíes y, si han fallado en algo tan básico como proteger a nuestros niños y a quienes trabajan con ellos, tendrán que coger el siguiente barco.

Porque Ceuta ya ha tenido suficiente con improvisaciones. Este martes no empieza solamente un nuevo curso escolar: empieza también una prueba para quienes llevan semanas asegurando que la ciudad está recuperando la normalidad. Ojalá tengan razón. Ojalá no ocurra absolutamente nada. Y ojalá, por una vez, no tengamos que descubrir después de una tragedia todo aquello que se podía haber previsto antes.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Martes 08 de Septiembre del 2026

Publicidad