Hay momentos en los que la política demuestra para qué está. El MDyC llevará al próximo Pleno una propuesta para modificar la Ordenanza del IPSI y permitir la suspensión de los plazos correspondientes a los dos últimos trimestres de 2026 para pymes y autónomos. La formación plantea hacerlo mediante una disposición adicional o transitoria y justifica la medida por el impacto económico sufrido en Ceuta después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
Hay momentos en los que la política demuestra para qué está. El MDyC llevará al próximo Pleno una propuesta para modificar la Ordenanza del IPSI y permitir la suspensión de los plazos correspondientes a los dos últimos trimestres de 2026 para pymes y autónomos. La formación plantea hacerlo mediante una disposición adicional o transitoria y justifica la medida por el impacto económico sufrido en Ceuta después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
Más allá de siglas, esta es una iniciativa que merece ser estudiada con seriedad porque pone el foco en quienes levantan la persiana cada mañana, pagan nóminas y mantienen vivo el tejido económico de Ceuta. Y no hablamos de una preocupación imaginaria: 1.137 autónomos y pequeñas y medianas empresas habían solicitado ya las ayudas habilitadas para afrontar las consecuencias económicas de la crisis.
La política resulta especialmente útil cuando, en lugar de aprovechar las dificultades para hacer leña del árbol caído, intenta aliviar los problemas de quienes están soportando el golpe. Eso es lo que debe esperarse de cualquier representante público: propuestas concretas, realizables y dirigidas a mejorar la vida de la gente. Después podrán discutirse los detalles técnicos, su encaje jurídico o la fórmula definitiva, pero merece la pena debatir el fondo.
Y también ahí se construye un liderazgo. No únicamente delante de un micrófono ni acumulando titulares, sino llevando al Pleno medidas que los ciudadanos puedan notar en su bolsillo y en sus negocios. Para los votantes del MDyC, iniciativas como esta permiten comprobar de manera tangible para qué sirve su representación en la Asamblea; para el resto de grupos, supone una propuesta que deberán analizar y posicionarse sobre ella.
Ahora toca debatirla con números, rigor y responsabilidad. Si la suspensión planteada es jurídicamente viable y realmente puede proporcionar oxígeno a pymes y autónomos sin comprometer servicios esenciales, el debate debería centrarse en cómo hacerla posible. Porque Ceuta necesita en estos momentos menos ruido y más medidas que ayuden a quienes generan empleo y riqueza.