La responsabilidad sobre el futuro. Ese sentimiento que ha llevado a muchos a apurar las horas, los minutos, los segundos, delante de los libros. Días en los que ese momento de última lectura en el autobús podía suponer la diferencia entre un suspenso o un aprobado, o entre un notable y un sobresaliente. Cada cual debe establecer su objetivo. Pero la meta del conocimiento nunca debería encontrar trabas.