El fútbol es un símbolo de todos los tiempos que mueve masas. Ningún otro deporte arrastra tantas pasiones, dinero e intereses. Una pasión que traspasa países y fronteras; la misma frontera que traspasó el ministro de Interior Fernando Grande- Marlaska para asistir al partido de la Supercopa de España en Tánger, sin antes hacer un alto en el camino en Ceuta, una visita que era obligada a todas luces dada la situación por la atraviesa la ciudad tras el asalto a la valla más virulento de los últimos años, en el que entraron más de 600 inmigrantes.