El consejero de Medio Ambiente ha optado por una estrategia que, a simple vista, puede parecer sencilla pero que pocas veces se lleva a cabo con constancia: escuchar a los vecinos. Reunirse con las asociaciones vecinales no es solo un gesto político, es la manera más directa de conocer qué necesita cada barriada y cómo se percibe la gestión desde la calle, que al final es donde se nota el trabajo.