El de Portoplano emergió de su hogar, iba por los asfaltos de la realidad y de su corazón, con una cierta pena. Pensaba entre sí, cuándo era joven pensé que llegaría a grados de entendimiento de la realidad más profundo, y que algo de todo ello, al pasarlo al papel, frases y palabras e ideas, por algo de esa labor los seres humanos valorarían ese arado y esa siega.
