Un auténtico caos. Las últimas 48 horas han sido insoportables para los cientos de conductores que han permanecido atrapados en sus vehículos en la carretera 352, teniendo que ser incluso atendidos por Cruz Roja. Pero también han sido noches muy difíciles para los vecinos de las barriadas colindantes, quienes no podían acceder a sus casas y, los que estaban ellas, no podían conciliar el sueño por las pitadas de los coches que, desesperados, volcaban su impotencia sobre el claxon.