Es inadmisible que una de las fronteras sur de Europa haya sido un coladero de personas, más de 600, a través de lugares no habilitados para el paso regular de éstas y utilizando la violencia contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Europa debe dejar de cerrar los ojos ante lo que sucede en Ceuta. Es el propio Gobierno español el que debe encargarse de esto de una vez por todas.